El gran reto que afrontamos actualmente como humanidad, sin duda uno de los más profundos que se han vivido a nivel global en las últimas décadas y quizá el más significativo que afrontemos en nuestras vidas, nos llevó hace unos días a recordar una antigua práctica medieval, misma que se aplicaba al dibujar los mapas que usaban los exploradores en esos tiempos.



Resulta que en aquella época se acostumbraba incluir ilustraciones de dragones y otras criaturas mitológicas en áreas inexploradas de mapas donde se creía que existían peligros potenciales. Áreas de mares, océanos o tierras poco conocidas en las que se atribuía dominio de estas criaturas por encima de las circunstancias inhóspitas que las rodeaban. Estas ilustraciones iban acompañadas de la frase en latín Hic Sunt Dracones, que en nuestro idioma declara “aquí hay dragones” como precaución a quienes quisieran aventurarse a dichas latitudes.

Ante las actuales circunstancias que nos rodean, de fenómenos, retos y cambios tan disruptivos, y recordando estas anotaciones en la cartografía antigua nos llevó también a pensar en la gran comunidad de dragones de nuestra Universidad Carolina y a llegar a la reflexión de que así como en aquellos mapas, somos los dragones quienes nos hacemos presentes en estos tiempos de dificultad e incertidumbre para tantos y contribuimos con todo nuestro compromiso, con toda nuestra energía, con los valores que nos distinguen, a mejorar las condiciones de vida de nuestras comunidades.





Sirvan estos peligros para demostrar que los dragones estamos aquí, con las alas abiertas y avanzando juntos para sobrevenir la adversidad, para vencer las barreras que surjan, para salir adelante ante nuestros objetivos académicos y para seguir siendo un referente de solidaridad, de contribución, de hermandad para la humanidad.

Este es el momento para demostrar de que estamos hechos. De seguir siendo ciudadanos ejemplares al apegarnos a las recomendaciones sanitarias y al participar en la solución a los retos que compartimos en estos tiempos. De cuidarnos y de cuidar a los demás, especialmente de quienes sean más vulnerables. De ser un referente de valentía responsable ante la adversidad. De acompañarnos también en nuestra vulnerabilidad y en nuestras emociones derivadas del aislamiento. De ser pacientes y tolerantes con los demás. De apoyarnos en el dolor de las pérdidas que podamos sufrir. De respetarnos profundamente, en todo momento, cuidando la dignidad de todos los que nos rodean. De actuar con humildad y empatía, reconociendo que todos estamos viviendo o sufriendo los efectos de este fenómeno de alguna manera y que todos, absolutamente todos, jugamos un rol fundamental en construir nuestra resiliencia colectiva.

También es momento de ser quienes mantengan bien viva la flama de la esperanza de que muy pronto, y gracias al compromiso y dedicación de todos, estaremos de nuevo juntos, en nuestra Universidad Carolina, orgullosos de la contribución que cada uno de nosotros haya hecho al bienestar de todos en estos tiempos y celebrando una vez más la indeleble marca que los dragones dejamos en el gran mapa de nuestra existencia.



¡ HIC SUNT DRACONES !

Emanuel Garza Fishburn
Rector Universidad Carolina
Abril 2020